


4 min de lectura
El 16 de agosto de 2026, días después del terremoto que dejó afectada a una buena parte del país, el presidente Abelardo de la Espriella, junto con su esposa y miembros de su gabinete, viajó al puerto de Buenaventura, una de las ciudades más afectadas por el terremoto. En medio de una calle, el presidente se detuvo a lanzar balones de fútbol a las víctimas; este acto generó indignación entre algunos sectores de la población, puesto que aparte de ser leído como un acto insensible en medio de una emergencia humanitaria, los balones tenían el logo del partido político del presidente De La Espriella, lo que parecía una ayuda con un tinte de publicidad partidista más que estatal.
Las críticas eran previsibles, pues en una ciudad donde hay hasta la fecha 287 personas muertas y 26.392 viviendas destruidas según el balance de la UNGRD, la comunidad reclamó que la prioridad debían ser alimentos, agua y viviendas, en varias grabaciones los habitantes y líderes sociales de Buenaventura cuestionaron directamente al presidente, pues no se puede llegar y pretender que la manera de superar la tragedia sea repartir balones. Un habitante de la ciudad mencionó en uno de los vídeos que en su comunidad persisten dificultades para acceder a agua y alimentos y expresó en su reclamo que lo que necesitan en la comunidad es techo, no balones. De igual manera, Linda Posso, líder y enlace de la fundación Paz y Reconciliación (Pares en Buenaventura) , señaló que el abastecimiento de ayudas puede ser apenas una solución temporal y planteó interrogantes sobre qué ocurrirá con las personas que perdieron sus viviendas.
Ahora bien, en Colombia no existe una prohibición absoluta para la actividad política en cargos públicos, pero sí existen ciertas restricciones que regulan este tipo de campañas políticas; La Ley 996 de 2005 prohíbe difundir propaganda electoral en ejercicio de cargo, y el artículo 110 de la Constitución Política de Colombia prohíbe a los servidores públicos hacer contribuciones a partidos políticos, movimientos o candidatos, o inducir a otros a hacerlo. Finalmente, la principal base jurídica es el artículo 127 de la Constitución, que establece que ciertos servidores públicos tienen prohibido participar en actividades de partidos políticos y controversias políticas.
Si bien la entrega de balones fue una acción tomada por algunos como desacertada por el presidente De la Espriella, el gobierno reportó atención humanitaria de emergencia, incluida la entrega de alimentos, agua potable, kits de aseo y la instalación de albergues y puntos de atención para damnificados, el gobierno también anunció paquetes de medidas económicas para las familias registradas como afectadas por el sismo y que los apoyos serían dirigidos prioritariamente a los hogares que perdieron sus viviendas o medios de subsistencia, se anunciaron programas para la reconstrucción o reposición de viviendas destruidas y el financiamiento a la recuperación de infraestructura pública, con recursos para reparar hospitales, centros de salud, escuelas, carreteras, puentes y aeropuertos afectados por el terremoto. La declaración de desastre nacional también permitió que se habilitaran mecanismos especiales para movilizar recursos públicos y acelerar contrataciones relacionadas con la emergencia.
Los defensores del gobierno han expresado su apoyo hacia el presidente, afirmando que la entrega de balones es acertada en esta situación, pues, según diversos estudios psicológicos, es la mejor forma de apoyar a un niño a que supere el trauma producido por la tragedia.
El terremoto del pasado 10 de agosto dejó 187 mil familias damnificadas y aproximadamente más de 75 mil niños y niñas con interrupciones educativas. Para la psicología humanitaria es muy importante la realización de espacios recreativos, lúdicos y de convivencia para niños, niñas y adolescentes después de terremotos, inundaciones, conflictos armados y otras catástrofes ya que actúan como apoyo psicosocial temprano y ayudan a recuperar rutinas, vínculos sociales, la sensación de seguridad y capacidad de afrontamiento. World Vision, UNICEF, Save the Children y la Universidad de Columbia, mediante evaluaciones en varios contextos de emergencia humanitaria (Etiopía, Uganda, Irak, Jordania y República Democrática del Congo), concluyeron que los efectos son positivos, aunque dependen de la calidad de la implementación y de la pertinencia cultural de las actividades. La investigación humanitaria actual plantea que uno de los indicadores más importantes de recuperación es la rapidez con la que los niños vuelven a jugar, relacionarse con otros menores, asistir a espacios educativos y recuperar rutinas previsibles; estos factores se consideran elementos protectores ante el estrés postraumático y otros problemas de salud mental posteriores a los desastres. Desde una perspectiva de protección infantil, lanzar balones puede ser una intervención acertada cuando miles de niños han perdido viviendas y espacios comunitarios, por lo tanto, el debate real no radica en que si está bien o mal entregar balones a la comunidad, pues la evidencia científica ya ha dicho que si ayudan a la recuperación infantil, la problemática surge cuando una acción humanitaria válida deja de serlo al comenzar a funcionar como un recurso de promoción política.